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En tiempos de emergencia climática, la conducción de vehículos que consumen combustibles fósiles para su funcionamiento debería quedar totalmente prohibida debido al calentamiento global y al deterioro que sufren por este los polos geográficos de nuestro planeta. Por tanto, debemos de progresar hacia nuevas formas de propulsión en todos los sistemas de transporte, de forma que estos produzcan el menor impacto medioambiental posible.
Una de estas formas de propulsión de nuevo uso, aunque ya conocida desde hace bastante tiempo, es la movilidad eléctrica. Este método motriz nos permite obtener vehículos cada vez menos contaminantes, con 0% de emisiones de CO2 y que a su vez pueden abastecerse de una energía totalmente limpia, la energía eléctrica, ya que esta puede también obtenerse a través de otras formas de energía, tales como las renovables de la luz del sol, el viento, el calor térmico subterráneo, la fuerza de las mareas, etc.
De este modo, el ¨Polestar Racerbil¨ viene no solo a ser un nuevo vehículo para conducir en el hielo y explorar los polos terrestres, sino que además gracias a su gran ligereza y a su diseño minimalista es también óptimo para el desarrollo de competiciones a gran velocidad a lo largo y ancho del espectro polar. Por tanto es la respuesta más idónea para mantener limpio y bien conservado el medioambiente de esta parte de nuestro amado planeta Tierra.
Este nuevo sistema de transporte ideado para el Polestar Design Contest es por tanto la forma por la cual ha de guiarse el progreso de la futura movilidad, ya que es limpio, seguro y fiable, además de extremadamente divertido y emocionante de conducir. Además, su estética de formas sencillas y puras, las cuales nos recuerdan al emblema de la marca Polestar, convierten a este vehículo de carreras en un nuevo icono y en una nueva manera de conducir y entender los coches de la reciente era eléctrica.
Este automóvil de competición nos aporta también una experiencia totalmente nueva de conducción, ya que estando manejado por medio de un panel de control, en él nos sentiremos como si estuviésemos flotando en el aire, al ir el piloto tumbado sobre una cesta realizada en fibra de carbono que queda sustentada a la estructura del vehículo por medio de cables elásticos que amortiguan los esfuerzos realizados en su movimiento. Además, esta nueva invención, que reduce a la mínima expresión el concepto de vehículo de competición, genera su movimiento a través de unos motores eléctricos planos integrados en el carenado de sus ruedas, los cuales a su vez se alimentan de la energía necesaria desde unas baterías incluidas en el interior de la estructura del vehículo. De este modo obtenemos un coche que está totalmente en concordancia con la naturaleza y el medioambiente que nos rodea.